Les escribo estas líneas a cada una de Ustedes que están en los cuatro Monasterios de Buenos Aires. El pueblo argentino deberá afrontar, en las próximas semanas, una situación cuyo resultado puede herir gravemente a la familia. Se trata del proyecto de ley sobre matrimonio de personas del mismo sexo. Aquí está en juego la identidad, y la supervivencia de la familia: papa, mamá e hijos. Está en juego la vida de tantos niños que serán discriminados de antemano privándolos de la maduración humana que Dios quiso se diera con un padre y una madre. Está en juego un rechazo frontal a la ley de Dios, grabada además en nuestros corazones.
Recuerdo una frase de Santa Teresita cuando habla de su enfermedad de infancia. Dice que la envidia del Demonio quiso cobrarse en su familia la entrada al Carmelo de su hermana mayor. Aquí también está la envida del Demonio, por la que entró el pecado en el mundo, que arteramente pretende destruir la imagen de Dios: hombre y mujer que reciben el mandato de crecer, multiplicarse y dominar la tierra.
No seamos ingenuos: no se trata de una simple lucha política; es la pretensión destructiva al plan de Dios. No se trata de un mero proyecto legislativo (éste es sólo el instrumento) sino de una "movida" del padre de la mentira que pretende confundir y engañar a los hijos de Dios. Jesús nos dice que, para defendernos de este acusador mentiroso, nos enviará el Espíritu de Verdad. Hoy la Patria, ante esta situación, necesita de la asistencia especial del Espíritu Santo que ponga la luz de la Verdad en medio de las tinieblas del error; necesita de este Abogado que nos defienda del encantamiento de tantos sofismas con que se busca justificar este proyecto de ley, y que confunden y engañan incluso a personas de buena voluntad.
Por esto recurro a Ustedes y les pido oración y sacrificio, las dos armas invencibles que confesaba tener Santa Teresita. Clamen al Señor para que envíe su Espíritu a los Senadores que han de dar su voto. Que no lo hagan movidos por el error o por situaciones de coyuntura sino según lo que la ley natural y la ley de Dios les señala. Pidan por ellos, por sus familias; que el Señor los visite, los fortalezca y consuele. Pidan para que ellos hagan un gran bien a la Patria. El proyecto de ley se tratará en el Senado después del 13 de julio. Miremos a San José, a María, al Niño y pidamos con fervor que ellos defiendan a la familia argentina en este momento. Recordémosle lo que Dios mismo dijo a su pueblo en un momento de mucha angustia: "esta guerra no es vuestra sino de Dios". Que ellos nos socorran, defiendan y acompañen en esta guerra de Dios.
Gracias por lo que harán en esta lucha por la Patria. Y, por favor, les pido también que recen por mi.
Que Jesús las bendiga y la Virgen Santa las cuide.
Hoy me presento ante esta Excelentísima Cámara para exponer sobre los hechos del 3 de diciembre [de 1990] de los cuales soy el comandante y el único responsable. Esta exposición ante vosotros abarcará cuatro puntos: primero, una introducción; segundo, los antecedentes políticos que motivaran el pronunciamiento del 3 de diciembre; tercero, los antecedentes militares de los cuatro pronunciamientos; y quinto, consideraciones generales. Como introducción le expreso a la Honorable Cámara que voy a hacer algunas aclaraciones para evitar equívocos y malas interpretaciones. Mi designación es de Coronel de la Nación, es decir, que aparte de las facultades que me impone el Ejército, la nación, a través del Congreso, me impone facultades correspondientes a la misma, me obliga a conocer toda la problemática nacional, toda la política nacional. Por supuesto que esta política se refiere a la política mayor, a la establecida en la Constitución, la ley y sus principios, y no a la política partidista, de la cual jamás he participado y jamás he votado en mi vida; por una simple razón, de que yo le debo obediencia y subordinación a los valores permanentes de la Nación, que es la Nación Argentina, la Constitución y sus leyes, y no a los partidos, que los respeto pero no pertenecen al orden permanente. Mi grado también, Su Señoría, me impone hablar con claridad, y dada la responsabilidad que se ha tratado en esta Cámara, que es la indefensión y la corrupción que existe en la nación argentina, me obliga a utilizarlo para hablar con claridad ante vosotros.
La misión de las Fuerzas Armadas
Dicen nuestros reglamentos respecto al Ejército, las Fuerzas Armadas, que es una de las instituciones fundamentales de la nación, es el brazo armado de la patria y su misión es salvaguardar los más altos intereses de la nación. En esto impone salvaguardar el honor de la nación, su territorio y la Constitución y sus leyes. Más adelante explica y expresa perfectamente que debe existir una férrea disciplina en los cuadros y la tropa, para cumplir esta misión. De los testimonios surgidos en esta Honorable Cámara hemos podido comprobar que la institución hoy no es el brazo armado de la patria; no es considerada una de las instituciones fundamentales de la nación; y tampoco está en condiciones de salvaguardar los más altos intereses. En mi persona, como en muchos soldados, se produjo un choque duro entre el deber de la obediencia y la voz de la conciencia, privando esto último. Y mucho más porque se nos cerró la razón, como ustedes habéis escuchado a todos los participantes del pronunciamiento, que les agradecieron que los hayan escuchado. La razón se cerró. En otro aspecto, he de explicarle, Su Excelencia, que jamás participé de una intervención militar, jamás. Pero esto no quitó que yo estudiara toda la problemática política de las intervenciones militares, por una simple circunstancia: que el poder militar o la fuerza militar, que es el orden permanente, está atado al poder civil y corre su misma suerte. Cuando me refiera o hable del Ejército en especial, pero incluyo en ello a la Marina, a la Fuerza Aérea, a la Gendarmería, a la Prefectura Naval Argentina, a las policías y a la Penitenciaría Nacional y Provincial, porque todas ellas forman parte de un conjunto que hace a la Defensa Nacional. Por momentos me referiré a la Fuerza de Defensa Nacional.
la preservación de la vida de acuerdo al Plan Divino
Con la visión de permanecer hasta la muerte
en el lugar del dispositivo que el General nos indica:
aprender a conducir el Centro,
Proteger las alas del Movimiento
de los ataques del Frente Rojo y del Frente Negro.
Nuestro Frente Celeste, nuestro Frente Azul y Blanco,
el de nuestro pueblo, el de nuestra clase trabajadora,
le dice:
General del Pueblo Latinoamericano,
como nuestros paisanos,
"Pa'lo que guste mandar".
¡PERÓN O MUERTE!
Extracto del Anexo Documental del libro "Así se hizo Guardia de Hierro, la historia objetiva de una pasión" de Alejandro Francisco "El Gallego" Álvarez.
APOSTILLA:
El querido "Gallego" Álvarez publicó en su libro "Así se hizo Guardia de Hierro..." esta hermosa oración, la cual fue distribuida por los guardianes en vísperas de la tragedia de Ezeiza del 20 de junio de 1973.
Él explicaba que el enfrentamiento violento ya se preveía, que era un hecho la lucha fraticida entre la izquierda y la derecha del Movimiento Nacional.
Hoy como ayer debemos proteger a las alas de nuestro movimiento de los ataques del "Frente Rojo" y del "Frente Negro", teniendo como norte la unidad orgánica. Y la mejor manera de lograr dicha protección es la unidad de concepto, es decir la unidad a través de nuestra doctrina.
Creo que el primer paso que tenemos que dar es grabar en nuestras mentes la verdad justicialista n° 6, en la cual el General nos enseñaba que "para un peronista de bien, no puede haber nada mejor que otro peronista", sin hacer excepción entre ortodoxos y heterodoxos, ni entre combativos y contemplativos.
El 17 de Octubre de 1950, Año del Libertador General San Martín, ante la multitud reunida en la Plaza de Mayo, el General Perón enunció las siguientes "Veinte Verdades del Justicialismo Peronista":
1. La verdadera democracia es aquella donde el gobierno hace lo que el pueblo quiere y defiende un solo interés: el del pueblo.
2. El Peronismo es esencialmente popular. Todo círculo político es antipopular y por lo tanto no es peronista.
3. El peronista trabaja para el Movimiento. El que en su nombre sirve a un círculo o a un caudillo, lo es sólo de nombre.
4. No existe para el Peronismo más que una sola clase de hombres: los que trabajan.
5. En la Nueva Argentina el trabajo es un derecho que crea la dignidad del hombre y es un deber, porque es justo que cada uno produzca por lo menos lo que consume.
6. Para un peronista de bien, no puede haber nada mejor que otro peronista.
7. Ningún peronista debe sentirse más de lo que es ni menos de lo que debe ser. Cuando un peronista comienza a sentirse más de lo que es, empieza a convertirse en oligarca.
8. En la acción política, la escala de valores de todo peronista es la siguiente: primero la Patria, después el Movimiento, y luego los hombres.
9. La política no es para nosotros un fin, sino sólo el medio para el bien de la Patria, que es la felicidad de sus hijos y la grandeza nacional.
10. Los dos brazos del Peronismo son la Justicia Social y la Ayuda Social. Con ellos damos al Pueblo un abrazo de justicia y de amor.
11. El Peronismo anhela la unidad nacional y no la lucha. Desea héroes pero no mártires.
12. En la Nueva Argentina los únicos privilegiados son los niños.
13. Un gobierno sin doctrina es un cuerpo sin alma. Por eso el Peronismo tiene su propia doctrina política, económica y social: el Justicialismo.
14. El Justicialismo es una nueva filosofía de vida, simple, práctica, popular, profundamente cristiana y profundamente humanista.
15. Como doctrina política, el Justicialismo realiza el equilibrio del derecho del individuo con el de la comunidad.
16. Como doctrina económica, el Justicialismo realiza la economía social, poniendo el capital al servicio de la economía y ésta al servicio del bienestar social.
17. Como doctrina social, el Justicialismo realiza la Justicia Social, que da a cada persona su derecho en función social.
18. Queremos una Argentina socialmente justa, económicamente libre, y políticamente soberana.
19. Constituimos un gobierno centralizado, un Estado organizado y un pueblo libre.
20. En esta tierra lo mejor que tenemos es el pueblo. APOSTILLA:
Más que nunca debemos trabajar para lograr la unidad del Movimiento Nacional, ya que hoy está en juego su existencia y la de la Patria.
En esta empresa el papel de los justicialistas es fundamental porque somos los que encabezamos el Movimiento Nacional desde la primera mitad de la década del '40, y lo seguiremos haciendo debido a la vigencia de nuestra doctrina.
Cuando decimos justicialistas lo hacemos en sentido amplio, ya que, como decía el General, "... los hay ortodoxos, los hay heterodoxos, los hay combativos, los hay contemplativos ...". Es decir, nada de sectarismo, lo cual nos está vedado por el propio Perón y su doctrina.
Entonces, para lograr la unidad del Movimiento Nacional, primero tenemos que lograr la unidad de los justicialistas, quienes tenemos la misión histórica de seguir encabezándolo. Y esa unidad se logra volviendo a la doctrina, encontrándonos en estas veinte verdades donde está condensada. Es nuestro "denominador común", es el "puente" entre todos los justicialistas.
Basta de "ismos" entre nosotros. Sólo debemos admitir dos, el "peronismo", que hace referencia a nuestro histórico líder y conductor, y el "justicialismo", que remite a nuestra doctrina.
Hablar de Kirchnerismo, Menemismo, Duhaldismo, Massismo, y un largo etcétera, sólo hace referencia a "caudillos", y quien trabaja para ellos en vez de hacerlo para el Movimiento, es peronista "sólo de nombre".
Discurso del Gral. Juan Domingo Perón del 12 de octubre de 1947, durante el Homenaje a Don Miguel de Cervantes en la Academia Argentina de Letras.
No me consideraría con derecho a levantar mi voz en el solemne día que se festeja la gloria de España, si mis palabras tuvieran que ser tan sólo halago de circunstancias o simple ropaje que vistiera una conveniencia ocasional. Me veo impulsado a expresar mis sentimientos porque tengo la firme convicción de que las corrientes de egoísmo y las encrucijadas de odio que parecen disputarse la hegemonía del orbe, serán sobrepasadas por el triunfo del espíritu que ha sido capaz de dar vida cristiana y sabor de eternidad al Nuevo Mundo.
No me atrevería a llevar mi voz a los pueblos que, junto con el nuestro, formamos la Comunidad Hispánica, para realizar tan sólo una conmemoración protocolar del Día de la Raza. Únicamente puede justificarse el que rompa mi silencio, la exaltación de nuestro espíritu ante la contemplación reflexiva de la influencia que, para sacar al mundo del caos que se debate, puede ejercer el tesoro espiritual que encierra la titánica obra cervantina, suma y compendio apasionado y brillante del inmortal genio de España.
Espíritu contra utilitarismo
Al impulso ciego de la fuerza, al impulso frío del dinero, la Argentina, coheredera de la espiritualidad hispánica, opone la supremacía vivificante del espíritu. En medio de un mundo en crisis y de una humanidad que vive acongojada por las consecuencias de la última tragedia e inquieta por la hecatombe que presiente; en medio de la confusión de las pasiones que restallan sobre las conciencias, la Argentina, la isla de paz, deliberada y voluntariamente, se hace presente en este día para rendir cumplido homenaje al hombre cuya figura y obra constituyen la expresión más acabada del genio y la grandeza de la raza.
Y a través de la figura y de la obra de Cervantes va el homenaje argentino a la Patria Madre, fecunda, civilizadora, eterna, y a todos los pueblos que han salido de su maternal regazo. Por eso estamos aquí, en esta ceremonia que tiene la jerarquía de símbolo. Porque recordar a Cervantes es reverenciar a la madre España; es sentirse más unidos que nunca a los demás pueblos que descienden legítimamente de tan noble tronco; es afirmar la existencia de una comunidad cultural hispanoamericana de la que somos parte y de una continuidad histórica que tiene en la raza su expresión objetiva más digna, y en el Quijote la manifestación viva y perenne de sus ideales, de sus virtudes y de su cultura; es expresar el convencimiento de que el alto espíritu señoril y cristiano que inspira la Hispanidad iluminará al mundo cuando se disipen las nieblas de los odios y de los egoísmos.
Por eso rendimos aquí el doble homenaje a Cervantes y a la Raza.
Homenaje, en primer lugar, al grande hombre que legó a la humanidad una obra inmortal, la más perfecta que en su género haya sido escrita, código del honor y breviario del caballero, pozo de sabiduría y, por los siglos, de los siglos, espejo y paradigma de su raza.
Destino maravilloso el de Cervantes que, al escribir el Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha, descubre en el mundo nuevo de su novela, con el gran fondo de la naturaleza filosófica, el encuentro cortés y la unión entrañable de un idealismo que no acaba y de un realismo que se sustenta en la tierra. Y además caridad y amor a la justicia, que entraron en el corazón mismo de América; y son ya los siglos los que muestra, en el laberinto dramático que es esta hora del mundo, que siempre triunfa aquella concepción clara del riesgo por el bien y la ventura de todo afán justiciero. El saber “jugarse entero” de nuestros gauchos es la empresa que ostentan orgullosamente los “quijotes de nuestras pampas”.
En segundo lugar, sea nuestro homenaje a la raza a que pertenecemos.
En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Señor, en este día te damos gracias porque Juan Manuel ha vuelto a su Patria. Te damos gracias porque ha vuelto por la puerta grande, con el reconocimiento y con el honor que San Martín le deseara. Te damos gracias porque ha encontrado un lugar no solamente en la tierra de su Patria, sino también en el corazón de su pueblo. Te damos gracias, porque al sepultarlo, sepultamos más de cien años de leyenda negra, de oscuridad, de historia escrita con inexactitudes a designio. Te damos gracias en nombre de todo este pueblo en fiesta.
Y te pedimos Señor, te pedimos que no olvidemos nunca las cosas grandes de nuestro pasado; porque una Nación sólo puede construir su futuro, si como el árbol, tiene hundidas profundamente las raíces en la verdad de su pasado.
Te pedimos Señor, que el ejemplo de Juan Manuel sea la inspiración de nuestra juventud. Que miren no a los ídolos de la farándula o de las series extranjeras, sino al ejemplo de los Santos y al de los Héroes; y encuentren en Juan Manuel el arquetipo del gaucho y del patriota.
Que Juan Manuel, con su austeridad y su honradez, con su patriotismo y con su firmeza, sea el ejemplo para nuestros hombres de gobierno.
Te pedimos, Señor, por la unidad de todos los argentinos; por esa unidad que no sea construida sobre pactos que no se cumplen, sobre dobles discursos, sobre palabras falsas ni sobre un sentimentalismo que no dura; sino en la verdad de una empresa grande, de una empresa nacional, del bien común de la Patria, puestos por encima de los intereses particulares, por encima de los intereses de sectores, de clases o de partidos.
Te pedimos que nos des la gracia de construir la Argentina mirando hacia las profundas raíces, hacia los valores espirituales, culturales y tradicionales de nuestra Patria; no hacia lo que nos viene importado desde afuera: hacia las ideologías, hacia los imperios que Juan Manuel enfrentó sin ceder ante ellos ni un tranco de pollo.
Te rogamos Señor por los que han hecho esta Patria regando y santificando su suelo con el sudor en el trabajo, con la sangre en las batallas.
Te rogamos por el alma de todos los muertos por la Patria en la Independencia, en las guerras de la soberanía, en la Vuelta de Obligado; por aquellos que no descansan sino que esperan en la turba de las Malvinas y en las aguas heladas de los mares del sur.
Te rogamos Señor que le des a Don Juan Manuel de Rosas el descanso eterno; y que a nosotros nos niegues el descanso, nos niegues la tranquilidad, la comodidad, la paz hasta que con los escombros de esta Patria en ruinas sepamos edificar la Argentina grande que Juan Manuel amó, en la cual soñó y por la cual entregó su vida.
Padre nuestro …
Dale Señor el descanso eterno y brille para su alma la luz que no tiene fin. Que el alma de Don Juan Manuel de Rosas y las almas de todos los fieles difuntos por la misericordia de Dios descansen en paz.
Y que la bendición de Dios Todopoderoso, del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo descienda sobre todos los aquí presentes y sobre todo el pueblo de nuestra Patria. Amén.
Responso del Pbro. Alberto Ignacio Ezcurra Uriburu con motivo de la repatriación de los restos del Brigadier General Don Juan Manuel de Rosas (Cementerio de la Recoleta, 30 de Septiembre de 1989).
Procuren no caer en la inocencia de erigirse en dueños absolutos de un proceso que debe ser de todos y para todos, y que tiene en su conducción a un hombre que se llama Juan Domingo Perón.
Existen quienes muy interesadamente no retacean "elogios" a la juventud con la intención de colocarla como una cosa distinta al resto de la comunidad. Y eso es un juego muy peligroso. Yo diría a los hombres y mujeres de esta nueva generación: hay que tener cuidado con las diabólicas instrumentaciones de quienes pretenden hacerles creer que el trasvasamiento generacional implica trasvasamiento ideológico.
Los que nos sentimos peronistas, los que nos sentimos argentinos, los que estamos dispuesto a ofrecer nuestra dignidad como hombres al servicio de la causa del pueblo, jamás delegaremos nuestro profundo sentimiento de nacionalidad para enrolarnos en esquemas extranjerizantes.
José Ignacio Rucci, Mensaje a la Juventud en entrevista publicada por "Las Bases"(1972).
La magnitud tan desconcertante de los acontecimientos que se desarrollan en el mundo hace pensar, cada vez más seriamente, que estamos entrando en una época, en la cual los hombres, olvidándose de las diferencias accidentales que siempre los han dividido, como la nación, la clase, la lengua, se sientan divididos por algo más profundo y auténtico como es la sangre que corre por sus venas.
Se pudo creer hasta hace poco que la sangre corría tan mixturada en las actuales generaciones que era cosa completamente absurda clasificar por ella a los hombres.
Sin embargo, yo mismo tuve oportunidad de poner en relieve, cómo hay un pueblo, el pueblo judío, en el cual desde hace cuatro mil años corre sangre de su Padre Abrahán, y que se mantiene sin contaminarse y sin confundirse en medio de los pueblos. La raza judía, la sangre judía, el pueblo judío -dígase lo que se quiera para su gloria o para su vituperio- es inconfundible.
He aquí que es necesario llamar la atención ahora sobre la existencia de otro pueblo antiquísimo y grande, el pueblo germánico, que hoy en el siglo XX de la humanidad redimida, quiere levantar el poderío de su grandeza sobre la pureza incontaminada de su raza y de su sangre, buscando reconstituir lo germánico, lo ario, porque fuera de allí no puede existir nada bueno no excelente.
Y si hay un problema judío, también se plantea ahora un problema germánico. De este problema quiero ocuparme aquí. Y no para estudiarle en toda su proyección histórica ni en todos los aspectos sino tan solo, en algo profundo y esencial como es la posición que el pueblo germánico quiere tomar frente a Cristo.
Si Cristo ha dicho y lo ha realizado en los dos mil años de Cristianismo que "no hay distinción de judío ni griego; ni de siervo ni libre; ni tampoco de hombre ni mujer; porque todos vosotros sois una cosa en Jesucristo" (San Pablo a los Gálatas, III, 26), es evidente que ha de plantearse un problema angustioso dentro de Alemania, entre aquellos que no quieren conocer más grandeza que el poderío de su sangre y de su raza incontaminada y aquellos otros que no quieren sino la grandeza de haber sido redimidos con la sangre de Jesucristo. Es evidente que ha de plantearse en Alemania una lucha, lucha gigantesca, la más tremenda quizás de su historia, entre la Alemania que quiere ser pagana, y la que quiere conservarse cristiana, entre la Iglesia y el Reich.
Extracto del libro "Entre la Iglesia y el Reich" del Pbro. Julio Meinvielle (Ed. Adsum, 1937, págs. 7 a 9).
APOSTILLA:
Con la llegada de Netanyahu a la Argentina se han viralizado por las redes sociales miles de "memes" en repudio al premier israelí. Entre ellas se destacan, por lo aparentemente contradictorio, las que muestran a Netanyahu con uniforme de la Alemania Nazi, con el bigotito de Hitler o posando con una bandera en que se entrelazan la estrella de David y la cruz esvástica.
Sin embargo, lo que nos puede parecer contradictorio no lo es tanto. Ello nos lo demuestra esta obra del Padre Meinvielle, en la cual, ya en el año 1937, condenaba las desviaciones racistas del régimen Nacional Socialista Alemán y evidenciaba las semejanzas entre hebreos y germanos respecto a la "pureza de sangre".
El 3 de septiembre de 1971 el General Perón recibía en su quinta madrileña de Puerta de Hierro el cadáver de Eva Perón, Jefa Espiritual del Pueblo Argentino, el cual había sido secuestrado de la sede de la C.G.T. por los fusiladores del '55.
Al día siguiente, la organización del Movimiento Peronista "Guardia de Hierro" deba a conocer el siguiente comunicado:
COMUNICADO DE GUARDIA DE HIERRO
Evita Eterna:
Con la entrega del cuerpo de la compañera Evita a manos de nuestro Líder, el General Perón, el pueblo peronista vive una de sus mayores victorias en 16 años de lucha.
Victoria que pertenece exclusivamente al sacrificio de nuestro Líder y a nuestro Movimiento en su conjunto, sólo a ellos.
La actual dictadura militar, en derrota y retirada, pretende tergiversar insidiosamente los hechos y burdamente quiere hacer aparecer como cristianos virtuosos a oscuros y nefastos personajes como el fusilador Aramburu y sus secuaces, cómplices de la sinarquía internacional que colaboró para encubrir el robo del cadáver.
Si Aramburu hubiera vivido cristiano, le hubiera temblado el pulso antes de fusilar, torturar y encarcelar al pueblo peronista. Si sus secuaces fueran cristianos no seguirían haciéndolo hoy.
La fuerza espiritual de nuestra compañera Evita fue la única virtud que obró para impedir que su cuerpo desapareciera. En esos momentos su alma luchó para que su cuerpo permaneciera junto al pueblo.
Sólo Ella con su poder espiritual sobre los mediocres, los vendepatrias y asesinos, conservó intacto su cuerpo en espera de este rencuentro.
Por ese poder de su alma peronista, Evita es Abanderada de los Humildes, por eso, hacia Ella, elevamos nuestra oración.
Alcemos nuestra mirada hacia lo alto, acompañemos así la emoción de nuestro Líder, el General Perón, en el goce y la alegría silenciosa del rencuentro.
Evita, Santa y Mártir, eterna en el alma peronista de su pueblo.
Ya a principios de la década del ’50 la Argentina se había convertido en el problema principal de las potencias que estaban construyendo lo que hoy conocemos como la “sinarquía”. Es decir, los herederos del pacto de Yalta y los ejecutores, tanto del pacto como del resto de las secuelas a las que el pacto condujo. Vieron un peligro grave, mucho más que la Revolución Nacional en tanto revolución económica, social o política, sino en tanto lo que fue verdaderamente: una revolución cultural.
Una revolución cultural no es como lo piensan algunos que pululan por los estantes de las bibliotecas y las librerías, sobre todo, hablando de estas cosas. Aquí no se trata de hablar de los pintores, de los escultores, de los poetas o de los músicos, ni menos aún de la ideología. Una revolución cultural es siempre un retorno a las fuentes y un retomar savia nueva de las raíces. La Revolución Nacional, como no podía ser de otra manera, afirmó por un lado y proyectó por otro nuestras propias raíces culturales hispánicas. Hispánicas quiere decir hispanoamericanas además. Porque no se puede comprender España sin América, ni América sin España. Esto es indesligable e insoslayable por otra parte. Y esta revitalización de las raíces hispánicas implica esencialmente una política cristiana. Como es inevitable, si se es consecuente con el cristianismo, éste debió y debe enfrentarse, así lo hace y así lo hizo, con los paganos. Pero es que la sinarquía es pagana y el imperio es pagano o neopagano. Es pagano desde el punto de vista ideológico, teológico, de su práctica y desde el punto de vista de la forma en que su poder se extiende en el mundo. Es pagano y anticristiano por esencia, más allá de lo que digan, que no nos debe interesar. Lo que sí nos debe interesar son sus hechos, que es lo que conocemos. Y por sus hechos son anticristianos. Como tales, más que enemigos de los cristianos son enemigos de Cristo, de todo lo que Cristo representa. Son dijéramos antes, enemigos de Dios, antiteos.
Y la Revolución Nacional no puede ser otra cosa más que la afirmación en los hechos, en el corazón y en la práctica, de lo que Cristo es. No se trata de que sea un mero relator o recordador del cristianismo, no es tampoco el ritualismo, sino la práctica profunda, social, entera, del cristianismo tal cual es. Tal cual fue, tal cual es y tal cual va a ser.
Esta afirmación, que era la lucha cultural fundamental, esencial, iba negando una tras otra las premisas y los supuestos de la cultura del imperio. La Argentina, porque los “malos ejemplos” cunden, se había convertido en una amenaza universal. La Revolución Nacional, en ésta su dimensión de Revolución Cultural, que aún alienta viva entre nosotros, es el peligro que quieren conjurar.
Extracto del libro "Así se hizo Guardia de Hierro, la historia objetiva de una pasión" de Alejandro Francisco "El Gallego" Álvarez (Ed. ULAFI, págs. 94 y 95).
Cuando fui a la Secretaría de Trabajo y Previsión, en 1944, me hice cargo, primero, del Departamento Nacional del Trabajo y desde allí pulsé la masa. Comencé a conversar con los hombres, a ver cómo pensaban, cómo sentían, qué querían, qué no querían (...)
Después que percibí eso, (...) Llegué a una conclusión y comencé una prédica, para llevar la persuasión a cada uno de los que me escuchaban sobre qué era lo que había que hacer.
Lo que había que hacer era parte de lo que ellos querían y parte de lo que quería yo. Quizá alguna vez no les satisfacía del todo lo que yo quería; pero, en cambio, les satisfacía todo lo que ellos querían y que yo había interpretado, y se lo decía. Algunos, cuando yo pronuncié los primeros discursos en la Secretaría de Trabajo y Previsión, dijeron: 'Este es un comunista'. Y yo les hablaba un poco en comunismo. ¿Por qué? Porque si les hubiera hablado otro idioma en el primer discurso me hubieran tirado el primer naranjazo... Porque ellos eran hombres que llegaban con cuarenta años de marxismo y con dirigentes comunistas.
Mi treta: persuadir.
Lo que yo quería era agradarles un poco a ellos, pero los que me interesaban eran los otros, los que estaban enfrente, los que yo deseaba sacarles.
Los dirigentes comunistas me traían a la gente para hacerme ver a mí que estaban respaldados por una masa.
Yo los recibía y les hacía creer que creía eso. Pero lo que yo quería era sacarles la masa y dejarlos sin masa. Es el juego político natural; es lógico.
Cuando les hablaba a los hombres, les decía primero y mezcladito lo que había que hacer, lo que yo creía y que quizás ellos no creían. Pero cuando yo les decía la segunda parte, que era lo que ellos querían, entonces creían todos, y se iban con sus ideas y con mis ideas, y las desparramaban por todas partes. Empezaron por decir: hay un loco en la Secretaría que dice algunas cosas que son ciertas, que nos gustan a nosotros. Llegaban diez y les hablaba a diez; si llegaban diez mil, les hablaba a diez mil; si llegaba uno, le hablaba a uno. Era mi tarea. Mi tarea era persuadir (...)
Señores: Cuando yo fui a la Secretaría de Trabajo y Previsión, repito, la gente que iba conmigo no quería ir hacia donde iba yo; ellos querían ir a donde estaban acostumbrados a pensar que debían ir. Yo no les dije que tenían que ir a donde yo iba; yo me puse delante de ellos e inicié la marcha en la dirección hacia donde ellos querían ir: durante el viaje, fui dando la vuelta, y los llevé a donde yo quería (...)
Extracto de "Conducción Política" de Juan Domingo Perón (Ediciones Fabro, págs. 256, 257 y 263).
APOSTILLA:
El Papa no es comunista, como dicen muchos. Él es peronista y como tal sólo les habla "un poco en comunismo" para persuadir.
Lo importante es que inició la marcha y la encabeza, por ende se llegará al destino que él quiere.
Testigo privilegiado de los acontecimientos de Ezeiza y de la relación Perón – Cámpora, fue el Dr. Pedro Cossio, quien colaborara con su homónimo padre quien fuera médico de cabecera del General Perón desde el 26 de junio de 1973 hasta su muerte el 1 julio de 1974. Decimos que fue testigo privilegiado porque desde el 28 de junio de 1973 hasta aproximadamente el 14 de julio de 1973, estuvo de guardia en el cuarto del General Perón en forma permanente con él, de 10 horas de la mañana a 10 horas de la noche.
Por ende, significativas resultan para este capítulo, las declaraciones testimoniales del Dr. Cossio, al ser citado a declarar en la causa “S/privación ilegítima de la libertad, violencia, amenazas, tormentos y muerte (víctima Argentino del Valle Larrabure)”, el día 2 de junio de 2010, con la presencia oficial de la señora Agente Fiscal -Liliana Bettiolo-, titular de la Fiscalía Federal n° 2 de Rosario, donde se tramita la causa.
Ante la pregunta del secretario actuante al galeno testigo respecto si conocía la opinión del General Perón sobre los acontecimientos de Ezeiza, Cossio responde que en muchas ocasiones su selecto paciente le había manifestado a su padre que en Ezeiza grupos extremistas de izquierda lo querían matar y que en tres oportunidades había tomado conocimiento del disgusto y la disconformidad que tenía el General Perón, por la gestión del presidente Cámpora desde el 25 de mayo de 1973 por: “la presencia en el gabinete del doctor Esteban Righi como así también del doctor Puig, por la desprolijidad y generalización de la manera en la que se había hecho la amnistía del 25 de mayo de 1973, por la poca capacidad de gestión del presidente Cámpora y de estos colaboradores, y por la manera improvisada en que había sido organizado el acto del 20 de junio 1973” (sic).
Acto seguido (para inmiscuirnos en esta parte netamente jurídica), Cossio asevera haber presenciado pasivamente entre el 28 de junio de 1973 y el 2 de julio de 1973 una circunstancia en que Perón viendo la televisión se entera que Cámpora salía de la Casa de Gobierno hacia Gaspar Campos para visitarlo, por lo que Perón ordenó se excusen de recibirlo. Posteriormente Cossio y Perón, ven también por televisión a Cámpora declarar falsamente haber sido recibido por Perón. El médico relata que fue testigo también del apuro que tenía Perón “por enviar al extranjero al presidente provisional del senado doctor Díaz Bialet, para que ante la renuncia del presidente Cámpora pudiera asumir la presidencia Raúl Lastiri".
De la declaración testimonial surge también como dato relevante, que el padre del declarante quien venía con Perón en el avión desde España, le había relatado que “dicho vuelo fue demorado adrede para cargar combustible en las Islas Canarias, porque ya existía dentro de la comitiva del avión impresión o certeza de que algo se estaba preparando o gestando en Ezeiza". Cossio también pone énfasis en los “desaires” que el General Perón cometía contra Cámpora, y en la aversión que manifestaba mantener para con el entonces ministro del Interior, Esteban Righi. Acorde a ello el testigo histórico afirma que:
“Al llegar el 20 de junio de 1973 (Perón) declinó la invitación del presidente Cámpora de vivir en Olivos y se fue a vivir a Gaspar Campos donde sólo ahí se sentía seguro de que no le podía pasar nada. No tenía confianza en la seguridad que le pudieran brindar ni el presidente de la República ni el ministro del Interior. Era tan clara esta desconfianza que a modo de ejemplo cuando se le designan médicos para que estén de guardia dentro de Gaspar Campos a raíz de su enfermedad, uno de los aspirantes fue Raúl Oliveri, quien fuera propuesto por el Secretario de Salud Pública doctor Domingo Liotta, prestigioso cardiólogo del Hospital Italiano, pero al pedirse sus antecedentes, había estado detenido en Villa Devoto por actividades políticas de izquierda, por lo que fue vetado para que lo atienda, y a raíz de ello, mi padre bajo el argumento que la única persona en la que podía confiar era yo, me propone a mí para que esté en la guardia. Es más, por expresa decisión del General Perón se montó una unidad coronaria dentro de Gaspar Campos, entre el 26 de junio de 1973 y mediados de julio de 1973, para ser atendido allí y no en ninguna institución médica con unidad coronaria porque el General Perón temía que en otro lado que no fuera Gaspar Campos alguien lo matara. Era tal la certeza que el General Perón tenía de que lo podían llegar a matar, que habiendo asumido la presidencia de la República el 12 de octubre de 1973, recién se muda a la residencia de Olivos a mediados de enero de 1974, porque recién entonces se sentía seguro”.
Cossio, posteriormente, da por cierto el rumor que corría entre los servicios de inteligencia sobre el denominado plan “Cinco Continentes”, que consistía en asesinar a Perón y su esposa, a Cámpora y Solano Lima, y a López Rega en Ezeiza, para generar una acefalia tal, que los sectores “revolucionarios” luego se dirigirían a tomar “de hecho” la Casa de Gobierno.
“... le escuché a él decirme: en Ezeiza me querían matar y a partir de ahí grupos de izquierda iniciaban la revolución socialista en la Argentina (...) Lo que yo escuché y percibí de él y del ambiente que lo rodeaba, fue el concepto de que se producía el porteñazo, y que bajo la excusa de responsabilizar a los anti peronistas de su muerte, se iban a producir matanzas y empezaba la revolución socialista” ...
Extracto del libro "Ni yanquis ni marxistas ¡Peronistas!" del compañero Diego Mazzieri (Ed. Oeste, 2012, págs. 183 a 186).
APOSTILLA:
Tenía pensado publicar algún artículo referente a la llamada "Masacre de Ezeiza" para mediados de junio, en ocasión de cumplirse un nuevo aniversario de estos lamentables hechos.
Sin embargo, la aparición televisiva en esta semana de Miguel "Cogote" Bonasso, quien fuera director del pasquín montonero "Noticias", me llevó a adelantar la publicación debido a su ridícula versión que expuso sobre los hechos de Ezeiza.
En el programa del "lame culo" oficialista, Alejandro Fantino, Cogote dijo que el enfrentamiento de Ezeiza fue una interna entre la "derecha" peronista, más precisamente entre los muchachos del CdO de Brito Lima, que estaban en el Hogar Escuela, y los que estaban ubicados en el palco, que respondían a Osinde. Es decir, que para Bonasso los Montoneros y los sectores juveniles que les respondían políticamente no tuvieron nada que ver con los hechos de Ezeiza, ya que sólo pasaron por casualidad entre el tiroteo de ambos sectores "fachos". Textualmente dice Cogote que los pobres montoneros "quedaron atrapados entre esos dos fuegos".
Pero si es así ... ¿Por qué luego dice Bonasso que el error de Montoneros fue responder a esa violencia? ¿No era que los destinatarios de los balazos eran la gente de Osinde y el CdO recíprocamente? Entonces ¿Por qué mataron a Rucci, si ellos no eran los destinatarios de esas ráfagas y sólo la ligaron por estar mal posicionados?
Como se ve, su relato cae por su propio peso, ya que el mismo es ridículo, infantil, ilógico y mentiroso. En definitiva esto último lo hace un relato típico de un periodista como él. No olvidemos que el Diablo es el padre de la mentira y patrono de los periodistas, como decía el Padre Ezcurra.
Pero lo novedoso del relato de Cogote es que supera todas las patrañas que esgrimieron hasta ahora otros montos respecto a Ezeiza. Personajes como Horacio Verbitsky, Cirilo Perdía, Ernesto Jauretche, entre otros, siempre dijeron que fue una emboscada de la "derecha", que ellos pecaron de "ingenuos", pero siempre admitieron ser los destinatarios de los balazos y que respondieron la agresión. Ahora, resulta que ni siquiera ellos respondieron, simplemente se la ligaron por estar en un mal lugar. Increíble!!!
Los peronistas sabemos como fue la cosa, ya sea porque la vivieron en vivo y en directo o por lo trasmitido por nuestros familiares y allegados que allí estuvieron. Y ello, se condice más con el expresado por el Dr. Cossio (h) que transcribe el compañero Diego Mazzieri en su libro, que con lo que nos quieren vender los sobrevivientes de la "vanguardia iluminada".
El plan de los "mercenarios al servicio del dinero extranjero", como bien los llamó el General aquel 1° de mayo de 1974, era quedarse con el movimiento justicialista pero sin su líder. Por eso aquel 20 de junio de 1973 el objetivo de estos infiltrados era matar a Perón, de lo cual el propio General era consciente, como bien lo demuestra el testimonio de su médico personal.
Por eso muchachos es hora que hagan un poco de autocrítica y empiecen a decir la verdad. Obvio que eso no se lo pido a los infiltrados y mercenarios como Cogote o el Perro, ya que ellos siempre actuaron, actúan y actuarán de mala fe y escondiendo intereses inconfesables; pero sí se lo puedo pedir a los perejiles, quienes sin saber los espurios fines de los primeros, terminaron colaborando con ellos para arruinarle la fiesta al pueblo argentino del reencuentro con su líder, justamente por actuar como "estúpidos e imberbes".
Nótese en la entrevista de Fantino a Bonasso dos relatos que se vienen repitiendo continuamente desde hace un tiempo en distintos programas televisivos, ya sea por operadores de derecha como de izquierda.
La primera es pegarle siempre a la compañera Isabel Perón, achacándole injustamente unas supuestas mil quinientas muertes durante su gobierno constitucional. Se ve que todavía no le perdonan a Isabel el haber sido nuestra última mandataria en no ceder los intereses nacionales en manos de la sinarquía.
La segunda cuestión es querer instalar sutilmente la falacia de un "evitismo" bueno en contraposición a un Perón malo. Bonasso hace referencia a una división del peronismo desde la muerte de Evita, y da a entender que Cámpora era una especie de heredero de Eva que entra en desgracia tras su desaparición. ¿Quién puede creer en un relato semejante? Una Evita en contraposición a Perón es tan ridículo como el relato de Ezeiza de Cogote. Para Evita el General era todo ... era "conductor, genio, maestro y guía de la humanidad". ¿Hay algo más gorila que querer disociar a Eva del General?
Es reconfortante advertir en una reciente solicitada de los sectores más combativos de nuestra juventud, el rechazo categórico del socialismo dogmático y la afirmación rotunda de la doctrina justicialista, único modo de insertarse de verdad en el pueblo argentino y su inexorable proceso de liberación.
Estos muchachos, han comprendido a tiempo que esa adhesión ideológica les taponaba la comprensión del proceso histórico argentino y los sometía a una progresiva colonización cultural, contra la cual ellos pretenden luchar con todas sus fuerzas. Porque es importante advertir que el marxismo es una típica expresión del pensamiento racionalista europeo. Pensamiento castrador de la realidad, pues elimina de ella los valores instintivos, "irracionales", que son sin embargo, los más hondos del ser humano. Allí, en esa instintividad profunda del hombre, que escapa al cerebro frío pero no a la intuición, surge al pensamiento más total del ser humano que es el sentimiento religioso. Ya Pascal decía que las razones del corazón son más importantes que las de la misma razón. No se trata, ciertamente, de negar el valor científico que puede tener el marxismo como crítica implacable del sistema capitalista. Pero, no obstante esto, el marxismo es la expresión última del liberalismo europeo. De ahí que tiende a privilegiar el factor económico de la sociedad, en detrimento de lo político, que es lo específicamente humano. Por eso, más que una concepción emanada de los pueblos, ha sido una concepción introducida en los pueblos. Y esto es particularmente perceptible en la Unión Soviética, donde el mismo Lenín reconoció, que la revolución del proletariado se convirtió en la revolución sobre el proletariado. El Justicialismo, porque se nutre en su misma esencia de la vida cristiana (como ya lo demostramos en un artículo anterior), privilegia lo político sobre lo económico, porque su atención absorbente es la persona humana, concreta, real, histórica. Los hombres más afectados por la vida son los trabajadores, los pobres, que se manejan siempre con la realidad dura, áspera, ineludible que los envuelve todo el tiempo. Y ellos, en nuestra patria son justicialistas. Los que forman lo que hoy llamamos la juventud, pertenecen en general a la clase media y están más distanciados de las reales aperturas. Y pueden entonces más fácilmente ideologizar, especular, soñar. En estos días, hubo dos manifestaciones públicas. Una en el estadio de Atlanta. Muchos jóvenes. Pocos obreros. Allí prevaleció la ideología sobre la realidad. Otra en Plaza de Mayo. La pude ver con mis propios ojos. Esos trabajadores, auténticos "cabecitas", no especulaban cuando gritaban "Zorila y Perón, un solo corazón". Estaban reclamando condiciones dignas de trabajo y carne barata para el pueblo. Más que nunca, debemos golpear con el Evangelio. Tengamos en cuenta que Lenín, ya en 1904, preanuncia el ideologismo elitista cuando afirma: "La conciencia socialista debe ser aportada a la clase obrera desde afuera". Ideologismo, que iba a terminar en el stalinismo draconiano, gigantesco capitalismo de Estado. Y entonces, no busquemos afuera lo que debemos encontrar adentro. Adentro de nuesta historia montonera, federal, "cabecita", que desemboca en la potente revolución justicialista que debe ser proseguida y ahondada. Pero sobre todo, busquemos adentro de nosotros a ese Dios nuestro, Jesucristo, que desde el Evangelio no nos da recetas políticas pero nos incita a ser terriblemente violentos con nuestros egoísmos y cobardías y a mirar la realidad, desde los pobres, los humildes, desde aquellos que pelean por la vida diariamente y no tienen espacio para teorías. Si la juventud renuncia a buscar la revolución en los libros (con el peligro de morirse de un error de imprenta) y asciende al pueblo asumiendo sus problemas reales y su lucha por acabar con el gran pecado de nuestro tiempo, la explotación del hombre por el hombre, el destino de la revolución justicialista quedará asegurado. Empapémonos de pueblo y Evangelio, y serviremos a la reconstrucción moral del hombre argentino, que es el anhelo más hondo del general Perón. Y seremos esos hombres nuevos, puro don de sí, que Cristo fecundó desde la Cruz hasta el fin de los tiempos.
Texto del Padre Carlos Mugica publicado por la prensa con posterioridad al acto de la Tendencia Revolucionaria en Atlanta el 22 de Agosto de 1972 (Hernández, Pablo José - "Carlos Mugica y el retorno de Perón" - Ed. Fabro, págs. 59 a 61).