miércoles, 18 de octubre de 2017

"SOMOS LO QUE LAS VEINTE VERDADES DICEN ..."


El 17 de Octubre de 1950, Año del Libertador General San Martín, ante la multitud reunida en la Plaza de Mayo, el General Perón enunció las siguientes "Veinte Verdades del Justicialismo Peronista":

1. La verdadera democracia es aquella donde el gobierno hace lo que el pueblo quiere y defiende un solo interés: el del pueblo.

2. El Peronismo es esencialmente popular. Todo círculo político es antipopular y por lo tanto no es peronista. 

3. El peronista trabaja para el Movimiento. El que en su nombre sirve a un círculo o a un caudillo, lo es sólo de nombre. 

4. No existe para el Peronismo más que una sola clase de hombres: los que trabajan. 

5. En la Nueva Argentina el trabajo es un derecho que crea la dignidad del hombre y es un deber, porque es justo que cada uno produzca por lo menos lo que consume. 

6. Para un peronista de bien, no puede haber nada mejor que otro peronista. 

7. Ningún peronista debe sentirse más de lo que es ni menos de lo que debe ser. Cuando un peronista comienza a sentirse más de lo que es, empieza a convertirse en oligarca. 

8. En la acción política, la escala de valores de todo peronista es la siguiente: primero la Patria, después el Movimiento, y luego los hombres. 

9. La política no es para nosotros un fin, sino sólo el medio para el bien de la Patria, que es la felicidad de sus hijos y la grandeza nacional. 

10. Los dos brazos del Peronismo son la Justicia Social y la Ayuda Social. Con ellos damos al Pueblo un abrazo de justicia y de amor.

11. El Peronismo anhela la unidad nacional y no la lucha. Desea héroes pero no mártires. 

12. En la Nueva Argentina los únicos privilegiados son los niños. 

13. Un gobierno sin doctrina es un cuerpo sin alma. Por eso el Peronismo tiene su propia doctrina política, económica y social: el Justicialismo. 

14. El Justicialismo es una nueva filosofía de vida, simple, práctica, popular, profundamente cristiana y profundamente humanista. 

15. Como doctrina política, el Justicialismo realiza el equilibrio del derecho del individuo con el de la comunidad. 

16. Como doctrina económica, el Justicialismo realiza la economía social, poniendo el capital al servicio de la economía y ésta al servicio del bienestar social. 

17. Como doctrina social, el Justicialismo realiza la Justicia Social, que da a cada persona su derecho en función social. 

18. Queremos una Argentina socialmente justa, económicamente libre, y políticamente soberana. 

19. Constituimos un gobierno centralizado, un Estado organizado y un pueblo libre. 

20. En esta tierra lo mejor que tenemos es el pueblo.


APOSTILLA:
Más que nunca debemos trabajar para lograr la unidad del Movimiento Nacional, ya que hoy está en juego su existencia y la de la Patria.
En esta empresa el papel de los justicialistas es fundamental porque somos los que encabezamos el Movimiento Nacional desde la primera mitad de la década del '40, y lo seguiremos haciendo debido a la vigencia de nuestra doctrina.
Cuando decimos justicialistas lo hacemos en sentido amplio, ya que, como decía el General, "... los hay ortodoxos, los hay heterodoxos, los hay combativos, los hay contemplativos ...". Es decir, nada de sectarismo, lo cual nos está vedado por el propio Perón y su doctrina.
Entonces, para lograr la unidad del Movimiento Nacional, primero tenemos que lograr la unidad de los justicialistas, quienes tenemos la misión histórica de seguir encabezándolo. Y esa unidad se logra volviendo a la doctrina, encontrándonos en estas veinte verdades donde está condensada. Es nuestro "denominador común", es el "puente" entre todos los justicialistas.
Basta de "ismos" entre nosotros. Sólo debemos admitir dos, el "peronismo", que hace referencia a nuestro histórico líder y conductor, y el "justicialismo", que remite a nuestra doctrina.
Hablar de Kirchnerismo, Menemismo, Duhaldismo, Massismo, y un largo etcétera, sólo hace referencia a "caudillos", y quien trabaja para ellos en vez de hacerlo para el Movimiento, es peronista "sólo de nombre".

viernes, 13 de octubre de 2017

PERÓN Y LA CONQUISTA ESPAÑOLA EN AMÉRICA


Discurso del Gral. Juan Domingo Perón del 12 de octubre de 1947, durante el Homenaje a Don Miguel de Cervantes en la Academia Argentina de Letras.

No me consideraría con derecho a levantar mi voz en el solemne día que se festeja la gloria de España, si mis palabras tuvieran que ser tan sólo halago de circunstancias o simple ropaje que vistiera una conveniencia ocasional. Me veo impulsado a expresar mis sentimientos porque tengo la firme convicción de que las corrientes de egoísmo y las encrucijadas de odio que parecen disputarse la hegemonía del orbe, serán sobrepasadas por el triunfo del espíritu que ha sido capaz de dar vida cristiana y sabor de eternidad al Nuevo Mundo. 

No me atrevería a llevar mi voz a los pueblos que, junto con el nuestro, formamos la Comunidad Hispánica, para realizar tan sólo una conmemoración protocolar del Día de la Raza. Únicamente puede justificarse el que rompa mi silencio, la exaltación de nuestro espíritu ante la contemplación reflexiva de la influencia que, para sacar al mundo del caos que se debate, puede ejercer el tesoro espiritual que encierra la titánica obra cervantina, suma y compendio apasionado y brillante del inmortal genio de España. 

Espíritu contra utilitarismo 

Al impulso ciego de la fuerza, al impulso frío del dinero, la Argentina, coheredera de la espiritualidad hispánica, opone la supremacía vivificante del espíritu. En medio de un mundo en crisis y de una humanidad que vive acongojada por las consecuencias de la última tragedia e inquieta por la hecatombe que presiente; en medio de la confusión de las pasiones que restallan sobre las conciencias, la Argentina, la isla de paz, deliberada y voluntariamente, se hace presente en este día para rendir cumplido homenaje al hombre cuya figura y obra constituyen la expresión más acabada del genio y la grandeza de la raza. 

Y a través de la figura y de la obra de Cervantes va el homenaje argentino a la Patria Madre, fecunda, civilizadora, eterna, y a todos los pueblos que han salido de su maternal regazo. Por eso estamos aquí, en esta ceremonia que tiene la jerarquía de símbolo. Porque recordar a Cervantes es reverenciar a la madre España; es sentirse más unidos que nunca a los demás pueblos que descienden legítimamente de tan noble tronco; es afirmar la existencia de una comunidad cultural hispanoamericana de la que somos parte y de una continuidad histórica que tiene en la raza su expresión objetiva más digna, y en el Quijote la manifestación viva y perenne de sus ideales, de sus virtudes y de su cultura; es expresar el convencimiento de que el alto espíritu señoril y cristiano que inspira la Hispanidad iluminará al mundo cuando se disipen las nieblas de los odios y de los egoísmos. 

Por eso rendimos aquí el doble homenaje a Cervantes y a la Raza.

Homenaje, en primer lugar, al grande hombre que legó a la humanidad una obra inmortal, la más perfecta que en su género haya sido escrita, código del honor y breviario del caballero, pozo de sabiduría y, por los siglos, de los siglos, espejo y paradigma de su raza. 

Destino maravilloso el de Cervantes que, al escribir el Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha, descubre en el mundo nuevo de su novela, con el gran fondo de la naturaleza filosófica, el encuentro cortés y la unión entrañable de un idealismo que no acaba y de un realismo que se sustenta en la tierra. Y además caridad y amor a la justicia, que entraron en el corazón mismo de América; y son ya los siglos los que muestra, en el laberinto dramático que es esta hora del mundo, que siempre triunfa aquella concepción clara del riesgo por el bien y la ventura de todo afán justiciero. El saber “jugarse entero” de nuestros gauchos es la empresa que ostentan orgullosamente los “quijotes de nuestras pampas”. 

En segundo lugar, sea nuestro homenaje a la raza a que pertenecemos.