jueves, 30 de marzo de 2017

PROCLAMA DE ROSAS AL ASUMIR SU SEGUNDO GOBIERNO


El Gobernador y Capitán General de la Provincia de Buenos Aires a todos sus habitantes.

Mis amados compatriotas:

Cuando me he resuelto a hacer el terrible sacrificio de subir a la silla del Gobierno, en las circunstancias aciagas en que se halla nuestra infortunada patria; cuando para sacarla del profundo abismo de males, en que la lloramos sumergida, he admitido la investidura de un poder sin límites, que a pesar de toda su odiosidad, lo he considerado absolutamente necesario para tamaña empresa, no creáis que haya librado mis esperanzas a mi limitada capacidad, a mis débiles fuerzas, ni a esa extensión de poder que me da la ley apoyada en vuestro voto, casi unánime de la ciudad y campaña. No: mis esperanzas han sido libradas a una especial protección del cielo, y después de ésta a vuestras virtudes y patriotismo.

Ninguno de vosotros desconoce el cúmulo de males que agobia a nuestra amada patria, y su verdadero origen. Ninguno ignora que una facción numerosa de hombres corrompidos, haciendo alarde de su impiedad, de su avaricia, y de su infidelidad, y poniéndose en guerra abierta con la religión, la honestidad y la buena fe, ha introducido por todas partes el desorden y la inmoralidad; ha desvirtuado las leyes, y hécholas insuficientes para nuestro bienestar; ha generalizado los crímenes y garantido su impunidad; ha devorado la hacienda pública, y destruido las fortunas particulares; ha hecho desaparecer la confianza necesaria en las relaciones sociales y obstruido los medios honestos de adquisición; en una palabra, ha disuelto la sociedad y presentado en triunfo la alevosía y la perfidia.

La experiencia de todos los siglos nos enseña que el remedio de estos males no puede sujetarse a las formas, y que su aplicación debe ser tan pronto y expedito y tan acomodado a las circunstancias del momento, cuando que no sólo es imposible prever todos los medios ocultos y nefandos de que se vale el espíritu de conspiración, sino también fijar reglas de criterio legal para unos manejos disfrazados de mil modos y cubiertos siempre con el velo del sigilo.

No queda, pues, otro arbitrio que oponerles la honradez, el patriotismo y la asidua vigilancia de los buenos ciudadanos, apoyadas en la fuerza de un poder extraordinario, cuya acción no sea fácil eludir. Esto es todo lo que exijo de vosotros para restablecer la tranquilidad pública y afianzar el orden bajo el régimen de gobierno federal que han proclamado los pueblos de la república.

Habitantes de la ciudad: Nadie como vosotros ha sentido los terribles efectos del desorden. Hace tiempo que vuestra vida, vuestro honor y vuestras propiedades se hallan amenazadas de mil peligros. Por salir de esta angustiosa situación habéis deseado mi ascenso a la silla del Gobierno, y os complacéis de que haya sido con plenitud de facultades. Yo me he decidido a tornar sobre mis débiles hombros un peso enorme de cuidados y tareas, y a empeñar mi honor en una empresa poco menos que imposible, por aliviar las desgracias de mis compatriotas: a vosotros toca en este caso ser los primeros en dar ejemplos de virtud y patriotismo para que no sea inútil este nuevo sacrificio que consagro a toda la república y con especialidad a la provincia en que tengo la gloria de haber nacido.

Habitantes de la campaña, cuyo heroico valor y constancia es un objeto de admiración: vosotros fuisteis los primeros en armaros contra los asesinos del 1° de diciembre y unidos con los federales de la ciudad, vuestros compatriotas, hicisteis triunfar la causa que forma hoy el voto general de toda la república; vosotros habéis sido la más firme columna del orden en medio de todas las turbulencias que ha sufrido el país. ¿Qué servicio, pues os podré exigir que no estéis prontos a hacer por la honra y tranquilidad de una patria que habéis defendido con tanto honor?

Valientes soldados, que formáis el ejército y milicia de la provincia: ¿Con qué expresiones podré describir vuestras virtudes y la importancia de vuestros servicios? Nada menos que los espaciosos desiertos del Sud han sido el crisol de vuestro heroísmo, y de una subordinación y disciplina que os han hecho superiores a todos los obstáculos que os oponían la inmensa extensión del terreno, su soledad, la dureza del clima y el continuo acecho de los enemigos que habéis logrado destruir. A vuestro coraje e incansable sufrimiento debe hoy la seguridad de sus fortunas la mayor parte de los habitantes de la provincia. ¿Qué peligros, pues, será capaz de arredraros, ni qué avances podrán hacer la ambición y la perfidia, oponiéndoles de frente vuestro valor y lealtad?

Habitantes todos de la ciudad y la campaña. La Divina Providencia nos ha puesto en esta terrible situación para probar nuestra virtud y constancia: resolvámonos pues, a combatir con denuedo a esos malvados que han puesto en confusión nuestra tierra; persigamos de muerte al impío, al sacrílego, al ladrón, al homicida, y sobre todo, al pérfido y traidor, que tenga la osadía de burlarse de nuestra buena fe. Que de esta raza de monstruos no quede uno entre nosotros, y que su persecución sea tan tenaz y vigorosa, que sirva de terror y espanto a los demás que puedan venir en adelante. No os arredre ninguna clase de peligros, ni el temor de errar en los medios que adoptemos para perseguirlos. La causa que vamos a sostener es la causa de la religión, de la justicia, de la humanidad y del orden público: es la causa recomendada por el Todopoderoso; Él dirigirá nuestros pasos, y con su especial protección nuestro triunfo será seguro.

Juan Manuel de Rosas
Buenos Aires, 13 de abril de 1835

jueves, 23 de marzo de 2017

¿POR QUÉ DERROCARON A ISABEL PERÓN?


Porque, siendo la primer presidente mujer de Argentina y del Mundo que con un aval electoral del 62% de los votos, durante su gobierno se ...

1. Nacionalizó las bocas de expendio de combustibles.

2. Nacionalizaron las agencias noticiosas extranjeras.

3. Incorporaron al patrimonio nacional el canal 7 y 36 radioemisoras comerciales.

4. Nacionalizaron los canales de Televisión 9, 11 y 13.

5. Nacionalizó "Panamericana de Televisión", única convertidora de ciclaje de Sudamérica.

6. Nacionalizó Editorial Codex.

7. Sancionó la Ley de represión de la subversión, incorporando la represión de la subversión económica.

8. Sancionó la Ley de represión al narcotráfico.

9. Suspendió el negociado que colocaba por cincuenta años la producción siderúrgica en manos del Brasil (Mineracao Vorumbaense Teunida de Brasil).

10. Declaró la nulidad de los contratos del Estado, la ITT y Siemens, por mayores costos cobrados a ENTEL (empresa nacional de telecomunicaciones).

11. Suspendió el negociado de la Italo que pretendía venderle la empresa al Estado, la que debido al tiempo transcurrido ya le pertenecía a la nación.

12. Suspendió el negociado de valores internos y de bonos externos.

13. Suspendió el negociado del Banco Popular Argentino y otros.

14. Implementó el profesionalismo militar integrado a la nación (coronel Damasco y Numa Laplane).

15. Sancionó la Ley de nacionalización de los depósitos bancarios (cuya anulación permitió el alevoso robo de todos los bancos en el 2001).

16. Decretó el arresto del directorio de Bunge y Born, por subvención a la guerrilla.

17. Sancionó la Ley del Sistema Nacional Integrado de Salud.

18. Sancionó la ley de contrato de trabajo 20.744, aún vigente.

19. Proyectó la Ley nacional de prensa.

20. Contrajo ningún empréstito. La deuda externa al 25 de mayo de 1973 era de u$s 5.189 millones de dólares, y al 24 de marzo de 1976 seguía siendo de u$s 5.189 millones de dólares, con los intereses pagos.

21. Declaró prioritaria a toda elección de autoridades nacionales, provinciales y municipales, mediante el Decreto 620 del 13 de febrero de 1976. La reunión de la Convención Constituyente, que decidiría sobre la Constitución Nacional que organizaba el Estado Nacional argentino en consonancia con las actuales necesidades de su pueblo y los supremos intereses de la Patria, y así incorporar el artículo 40 de la Constitución de 1949, donde establece que los minerales, las caídas de agua, los yacimientos de petróleo, de carbón y de gas y demás fuentes de energía y recursos, son propiedad imprescriptible e inalienable de la Nación Argentina.

22. Realizó una reunión de gabinete en la Antártida, dando a conocer al mundo, y dejando sentado, que ese territorio pertenece a la Nación Argentina.

23. Interceptó el armamento destinado a la guerrilla, enviadas desde Gran Bretaña. 160.000 proyectiles consignados a la embajada británica y remitidos de contrabando en la carga de un buque. Toneladas de armas con el mismo destino, descubiertas en el avión de la British Caledonian. Contrabando de ametralladoras marca Stirling, por nombrar sólo los casos conocidos e interceptados (ver diarios de la época).

24. Pidió, mediante la Cancillería, el retiro del embajador inglés el 13 de enero de 1976. La reacción del gobierno respondía a la decisión unilateral del Reino Unido de suspender las negociaciones sobre las Islas Malvinas y de enviar la misión "Shackleton", habiendo ordenado Isabel Perón el cañoneo de una nave británica, el 4 de febrero de 1976, por su incursión en aguas territoriales argentinas.

Fuente: Texto de los compañeros Ángel Soto Hudson y Miguel Videla Fernández, ambos miembros permanentes del Movimiento Nacional Justicialista.


APOSTILLA:
Esta son las verdaderas razones que motivaron el golpe que derrocó a la compañera Isabel. Que las podemos sintetizar en la famosa frase de su autoría, en la cual nos advertía que venían para "voltear las chimeneas que levantó el General Perón".
El resto es puro relato. Lo es el supuesto caos institucional, que en realidad eran operaciones de la prensa cipaya de entonces, como también lo es la amenaza de la subversión, la cual para marzo de 1976 ya no tenía poder operativo alguno gracias al Operativo Independencia iniciado en febrero de 1975.
En síntesis, tanto la "opereta del desgobierno" como el "cuco de la subversión" fueron las excusas perfectas para voltear un gobierno que defendía el interés superior de la Patria. Es que el objetivo era volver a un país pre industrial y establecer un modelo de exclusión de un cuarto de la población, el mismo modelo que perduró ininterrumpidamente en los últimos 41 años de la Argentina.

domingo, 12 de marzo de 2017

PERÓN, RULLI Y LA LUCHA ARMADA


Cuando ingresó a la casa, Perón lo aguardaba de pie, al costado de una larga mesa que parecía ser su escritorio de trabajo. Tenía algunos libros apilados y varios papeles desplegados a lo largo de la mesa. El General lo saludó como a un viejo conocido y lo invitó a tomar asiento.

Jorge agradeció la invitación y durante algunos segundos posó su mirada en el rostro del viejo caudillo. Allí, a menos de un metro de distancia, estaba la persona que había fogueado su vida. (...)

Las últimas semanas de su estadía en Cuba estuvieron marcadas por una necesidad cada vez más fuerte de retornar a la Argentina. Quería retomar cuanto antes el proceso de lucha armada que había iniciado con las FAP. No solo por las cartas que le habían llegado de algunos compañeros de Buenos Aires que le decían que los distintos destacamentos que se habían formado estaban a la espera de que él asumiera su conducción. Había algo más que lo empujaba a volver. (...) Se sentía en la plenitud de sus fuerzas para ponerse al frente de un proceso de lucha armada. Y eso era lo que había venido a decirle a Perón, a su General, que para iniciar ese proceso necesitaba su respaldo. (...)

- General, están dadas todas las condiciones para desatar un proceso de esas características y yo me considero capacitado para llevarlo adelante. Pero, General, es imprescindible contar con su respaldo (...) cuando observó que Perón lo miraba con una expresión de desconcierto, decidió guardar silencio y esperó a que hiciera algún comentario.

El General movió con calma la cabeza hacia adelante y luego, inclinándose sobre el escritorio, le preguntó:

- Lucha armada ... cuando usted habla de lucha armada, ¿a qué se refiere, Rulli?

- Bueno ... Quedó bastante descolocado con la pregunta de Perón (...) Por un momento tuvo la impresión de estar hablando desde una realidad que a Perón le era muy ajena (...) Miré, General, yo creo que los peronistas volvemos por las armas o no volvemos. Y para esto tenemos que eliminar a nuestro principal adversario que es el ejército. Terminemos con el ejército. ¡Liquidemos al ejército! Iniciemos este proceso de lucha armada contra el ejército, y después ... Perón frenó la oratoria de Jorge con un gesto de su mano que dejó elevada durante unos instantes en el aire.

- Espere, Rulli, espere ... Esta bien, volvemos por las armas. Pero sucede que eso ya no es viable, porque las armas que teníamos las perdimos ...

- Perdón, General ... le dijo sorprendido ... ¿Cómo que las perdimos? ¿A qué se refiere? 

- Pero claro, ¿No recuerda el levantamiento fallido de Iñiguez? Esa posibilidad de conseguir armamento se perdió. ¿Cómo vamos a enfrentar a un ejército?

Se dio cuenta de que en la estrategia de Perón jamás había entrado la posibilidad de robarle las armas al ejército, o que tal vez, no lo veía como algo determinante, sino como un componente más de un planteo mayor. ¿Pero cuál era ese planteo?

Volvió arremeter con la necesidad de activar una lucha a través de las armas (...) Ahí estaba Cuba para demostrar que era posible.

Comenzó a decirle a Perón que la obra del Che había dejado asentadas las bases para desarrollar su proyecto de guerra de guerrillas en cualquier parte del mundo. Que ese proyecto era mucho más viable en la Argentina. Pero una vez más Perón hizo un gesto con la mano que lo invitó a guardar silencio. Esta vez el semblante del General mostró una sombra de desagrado.

- Por favor, Rulli, con todo el respeto que me merece la figura del Che, no me hable de un comandante que se come sus mulas. ¿Qué clase de comandante es alguien que termina comiéndose sus mulas? No, por favor, no me ponga al Che como ejemplo ...

Jorge tragó saliva (...) Decidió no confrontar con Perón. Además no iba a poder hacerlo. Pero cada vez sentía que el General le hablaba desde más y más lejos ¿O era él el que se estaba alejando? El tema del Che le dio pie para transmitirle la invitación de los cubanos para que se instale en la isla (...) Pero su respuesta lo descolocó una vez más.

- Ni loco. No sabe la cantidad de ofertas que he tenido para que me instale en los más diversos países. Incluso me llegó hace poco una propuesta de China. Mire, yo respeto mucho a Mao, pero no voy a ir a comerme la zanahoria de los chinos ... Y Cuba ..., quedaría no solo aislado sino también sometido a la política de los cubanos. Acá, más allá de lo que sea Franco, él tiene sus límites para molestarme y el límite es el recuerdo que tienen los españoles de lo que nosotros hicimos por España durante la guerra. Entonces hay un tira y afloje. Él me obliga a mantener ciertas reglas de juego y yo las estiro hasta donde puedo (...) 

Cuando Jorge hizo referencia a todo el proceso de las FAP dentro del MRP y de su frustrado retorno en 1964, le dijo que le parecía que el rol de Villalón había sido nefasto (...) insistió en algunas actitudes condenables de Villalón y también sumó a otros dirigentes peronistas que señaló como burócratas y enemigos del movimiento. Perón se recostó contra la silla y sujetándose de los apoyabrazos interrumpió su diatriba, diciendo:

- Y qué quiere, Rulli ... que solamente trabaje con los buenos (...) Lo que a mi me falta son dirigentes, Rulli ... ¡Dirigentes que comprendan esta guerra revolucionaria! Todos dicen jugar a favor mío, pero al final ... Fíjese: ahí lo tiene a Ongaro. ¡Ongaro! -por primera vez notó que en la mira de Perón se descubría un destello de cólera- Supe que estuvo presente en un asado que organizaron los radicales en Córdoba. ¡Y que terminó a los abrazos con los radicales! Me han dicho que estaba hasta Illia presente. Ese es un gesto que perturba el proceso que yo estoy conduciendo en la Argentina ... ¿Se da cuenta, Rulli? No tengo dirigentes que me comprendan.

Perón miró su reloj y Jorge supo que era una clara señal de que el encuentro había llegado a su fin. En la puerta de su residencia, el General lo despidió tan afectuosamente como lo había recibido.

Durante mucho tiempo guardará silencio sobre su encuentro con el General Perón (...) Y callará porque para él fue un desgarro haberse dado cuenta que el Perón que acababa de dejar tras las rejas de la residencia de Puerta de Hierro, no era el líder revolucionario que toda una generación estaba esperando (...). 


Extracto del libro "El guerrero de la periferia, biografía de Jorge Rulli" - Capítulo III "Un encuentro con Perón ..." (Ed. Del Nuevo Extremo, págs. 234 a 239).


APOSTILLA: 
El testimonio de Rulli, histórico dirigente de la Juventud Peronista y referente de la tendencia revolucionaria, tira por la borda los actuales relatos de las plumas de la derecha y de la izquierda que intentan imputar a Perón como el máximo responsable de la violencia política en la década del '70. 
Como se puede observar del diálogo entre Perón y Rulli en Puerta de Hierro a fines de los sesenta, el General no estaba muy entusiasmado con la guerra de guerrillas que anhelaban las organizaciones armadas.
Dejemos de lado los relatos, la única realidad es que entre el tiempo y la sangre Perón siempre prefirió el primero.

jueves, 9 de marzo de 2017

EVITA Y EL FEMINISMO


"El paso de lo sublime a lo ridículo"

Confieso que el día que me vi ante la posibilidad del camino "feminista" me dio un poco de miedo.

¿Qué podía hacer yo, humilde mujer del pueblo, allí donde otras mujeres, más preparadas que yo, habían fracasado rotundamente?

¿Caer en el ridículo? ¿Integrar el núcleo de mujeres resentidas con la mujer y con el hombre, como ha ocurrido con innumerables líderes feministas?

Ni era soltera entrada en años, ni era tan fea por otra parte como para ocupar un puesto así... que, por lo general, en el mundo, desde las feministas inglesas hasta aquí, pertenece, casi con exclusivo derecho, a las mujeres de ese tipo... mujeres cuya primera vocación debió ser indudablemente la de hombres.

¡Y así orientaron los movimientos que ellas condujeron!

Parecían estar dominadas por el despecho de no haber nacido hombres, más que por el orgullo de ser mujeres.

Creían entonces que era una desgracia ser mujeres... Resentidas con las mujeres porque no querían dejar de serlo y resentidas con los hombres porque no las dejaban ser como ellos, las "feministas", la inmensa mayoría de las feministas del mundo en cuanto me es conocido, constituían una rara especie de mujeres... ¡que no me pareció nunca mujer!

Y yo no me sentía muy dispuesta a parecerme a ellas.

Un día el General me dio la explicación que yo necesitaba.

"¿No ves que ellas han errado el camino? Quieren ser hombres. Es como si para salvar a los obreros yo los hubiese querido ser oligarcas. Me hubiese quedado sin obreros. Y creo que no hubiese podido mejorar en nada a la oligarquía. No ves que esa clase de "feministas" reniega de la mujer. Algunas ni siquiera se pintan... porque eso, según ellas es propio de mujeres. ¿No ves que quieren ser hombres? Y si lo que necesita el mundo es un movimiento político y social de mujeres... ¡qué poco va a ganar el mundo si las mujeres quieren salvarlo imitándonos a los hombres! Nosotros ya hemos hecho solos, demasiadas cosas raras y hemos embrollado todo, de tal manera, que no sé si se podrá arreglar de nuevo al mundo. Tal vez la mujer pueda salvarnos a condición de que no nos imite."

Yo recuerdo bien aquella lección del General.

Nunca me pareció tan claro y tan luminoso su pensamiento.

Eso era lo que yo sentía.

Sentía que el movimiento femenino en mi país y en todo el mundo tenía que cumplir una función sublime... y todo cuanto yo conocía del feminismo me parecía ridículo. Es que, no conducido por mujeres sino por "eso" que aspirando a ser hombre dejaba de ser mujer ¡y no era nada!, el feminismo había dado el paso que va de lo sublime a lo ridículo.

¡Y ese es el paso que trato de no dar jamás!



Extracto del libro "La razón de mi vida" de Eva Perón - Capítulo XLVIII.