Un 24 de abril de 1903 nacía uno de los mejores, sino el mejor, de los nuestros.
"Como los elegidos de los dioses,
como Sigfrido, te enfrentaste con el dragón;
Como Amadís, luchaste con afán por la dama de tus desvelos,
para librarla de las brujas;
como Garcilaso, hiciste poesía y caíste por el Imperio,
sin casco ni coraza,
a cara descubierta,
al asaltar el castillo de tus ilusiones.
En tierra de palmeras gallardas cual fuera y cerca del mar Mediterráneo,
clásico como tu cultura,
luminoso como tu cerebro
y azul como tu camisa,
reposa por ahora el cuerpo,
pero tu alma habrá entrado ya en ese paraíso que cantaras,
y en donde en las jambas de las puertas,
junto a los ángeles con espadas,
hacen guardia tus escuadras caídas cara al sol,
por Dios y por España victoriosa de todos sus enemigos,
sin pactos ni mediaciones".
Discurso de Raimundo Fernández Cuesta en homenaje a José Antonio.






