El 3 de septiembre de 1971 el General Perón recibía en su quinta madrileña de Puerta de Hierro el cadáver de Eva Perón, Jefa Espiritual del Pueblo Argentino, el cual había sido secuestrado de la sede de la C.G.T. por los fusiladores del '55.
Al día siguiente, la organización del Movimiento Peronista "Guardia de Hierro" deba a conocer el siguiente comunicado:
COMUNICADO DE GUARDIA DE HIERRO
Evita Eterna:
Con la entrega del cuerpo de la compañera Evita a manos de nuestro Líder, el General Perón, el pueblo peronista vive una de sus mayores victorias en 16 años de lucha.
Victoria que pertenece exclusivamente al sacrificio de nuestro Líder y a nuestro Movimiento en su conjunto, sólo a ellos.
La actual dictadura militar, en derrota y retirada, pretende tergiversar insidiosamente los hechos y burdamente quiere hacer aparecer como cristianos virtuosos a oscuros y nefastos personajes como el fusilador Aramburu y sus secuaces, cómplices de la sinarquía internacional que colaboró para encubrir el robo del cadáver.
Si Aramburu hubiera vivido cristiano, le hubiera temblado el pulso antes de fusilar, torturar y encarcelar al pueblo peronista. Si sus secuaces fueran cristianos no seguirían haciéndolo hoy.
La fuerza espiritual de nuestra compañera Evita fue la única virtud que obró para impedir que su cuerpo desapareciera. En esos momentos su alma luchó para que su cuerpo permaneciera junto al pueblo.
Sólo Ella con su poder espiritual sobre los mediocres, los vendepatrias y asesinos, conservó intacto su cuerpo en espera de este rencuentro.
Por ese poder de su alma peronista, Evita es Abanderada de los Humildes, por eso, hacia Ella, elevamos nuestra oración.
Alcemos nuestra mirada hacia lo alto, acompañemos así la emoción de nuestro Líder, el General Perón, en el goce y la alegría silenciosa del rencuentro.
Evita, Santa y Mártir, eterna en el alma peronista de su pueblo.
Ni olvido ni perdón.
Buenos Aires, 4 de setiembre de 1971.

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