sábado, 29 de septiembre de 2018

A 52 AÑOS DEL OPERATIVO CÓNDOR

Dardo Cabo, Juan Carlos Rodríguez y Alejandro Giovenco

"Si en medio del combate, cayeras camarada,
Con el azul y blanco
Tu cuerpo cubriré;
Besada por la luna de cerros y de pampas,
La tierra en que descanses
Florecerá en laurel"

Estas estrofas del himno de la Alianza Libertadora Nacionalistas, cantaban los jóvenes argentinos que en septiembre del '66 secuestraron un avión de Aerolíneas Argentinas y lo hicieron aterrizar en Malvinas, como el fin de reafirmar nuestra soberanía nacional sobre las islas.

Los cóndores, como se llamaban a sí mismos, pertenecían al Movimiento Nueva Argentina, un desprendimiento de Tacuara de extracción peronista, y lograron, en dicha acción armada, que nuestra bandera nacional flamee treinta y seis horas en Malvinas entre el 28 y 29 de septiembre de 1966.

Sin embargo, y pese a la enorme proeza de éstos jóvenes nacionalistas, no se ven homenajes, reconocimientos o actos reivindicatorios de parte de los nacionalistas "conferencistas". ¿Será porque había olor a pueblo entre estos muchachos? ¿Será porque muchos de estos jóvenes del Movimiento Nueva Argentina eran peronistas? O ¿Será por el destinos de sus líderes?

Evidentemente no pueden ser del agrado de los "puritanos" del nacionalismo, y por tanto jamás podrían homenajear a un joven metalúrgico como Dardo Cabo, hijo de un sindicalista, que el devenir de los acontecimientos lo llevó a radicalizarse y sumarse a las filas de Montoneros en los '70. Tampoco a un fierrero de la ortodoxia peronista como Giovenco, por más que se trate de uno de los referentes de la Concentración Nacionalista Universitaria (CNU). Mucho menos consideran digno de reconocimiento a un culata de un sindicalista, como es el caso de Juan Carlos Rodríguez, quien llegaría a ser jefe de guardaespaldas de Lorenzo Miguel.

Es que éstos "ratones" de biblioteca comparten el mismo nacionalismo "impoluto" del entonces presidente de facto, General Onganía, quien tuvo el tupé de meter en cana a éstos héroes juveniles ni bien pisaron el continente, y para colmo dijo "La recuperación de las islas Malvinas no puede ser una excusa para facciosos".

Por el contrario, nosotros sí consideramos a éstos jóvenes nacionalistas dignos de homenajear, porque estamos seguros de que, por más que alguno después pudo errar el camino, ellos siguieron la lucha con el mismo ideal que tenían cuando llevaron a cabo el Operativo Cóndor. Es más, estamos convencidos que, aunque en trincheras opuestas, el objetivo que los movía era el mismo, la liberación nacional y la grandeza de la Patria, por lo cual incluso dieron sus vidas.

Por ello nos debemos preguntar ¿Qué nacionalismo queremos? O mejor dicho ¿Qué tipo de nacionalistas necesita la Patria? ¿Los librescos o los combativos? Va de suyo que se necesitan éstos últimos, porque mientras los primeros son meros narradores o refutadores de leyendas, y por tanto prescindibles; los otros, los nacionalistas de acción, equivocados o no, son los imprescindibles.

No hay que contar la historia ... hay que hacerla.

Vaya este breve recordatorio y humilde homenaje a nuestros gigantes cóndores malvinenses.

Dios y Patria ... o Muerte!


Gloria y Honor a los Cóndores de 1966

Dardo Cabo (25 años, metalúrgico)

Alejandro Giovenco (21 años, estudiante)

Juan Carlos Rodríguez (31 años, empleado)

María Cristina Verrier, (27 años, dramaturga y periodista)

Fernando Aguirre (20 años, empleado)

Ricardo Ahe (20 años, empleado)

Pedro Bernardini (28 años, metalúrgico)

Juan Bovo (21 años, metalúrgico)

Luis Caprara (20 años, estudiante)

Andrés Castillo (23 años, empleado)

Víctor Chazarreta (32 años, metalúrgico)

Norberto Karasiewicz (20 años, metalúrgico)

Fernando Lisardo (20 años, empleado)

Edelmiro Jesús Ramón Navarro (27 años, empleado)

Aldo Ramírez (18 años, estudiante)

Edgardo Salcedo (24 años, estudiante)

Ramón Sánchez (20 años, obrero)

Pedro Tursi (29 años, empleado)

martes, 25 de septiembre de 2018

JOSÉ IGNACIO RUCCI (1924 - 1973) ASESINADO POR SU LEALTAD A PERÓN Y A LA DOCTRINA JUSTICILISTA


"Si me pasa algo"
Reflexiones de José Ignacio Rucci

Qué haremos si los que están se van,
si los que luchan desertan.

Qué haremos si deja el centinela el puesto,
si el enemigo irrumpe en medio de lo nuestro.

Qué haremos Dios, si los que tienen que afirmar refutan,
si los que deben preocuparse no se inmutan.

Qué haremos si los que tienen Fe reniegan,
si los que deben jugarse no se juegan.

Qué haremos si la Memoria olvida,

si vamos por el tiempo como muertos en vida.

Qué haremos si nada vale nada,
si perdemos la cuenta.

Qué haremos si todo da lo mismo,
si la Patria está en venta.

Qué haré yo con mi muerte si se empieza a gastar,
si después de los lutos nadie sale a vengar.

Qué haré yo ya después de muerto,
si nuestros compañeros no marchan por el camino cierto.

Morir,
morir nuevamente.
De nuevo morir,
definitivamente.

Qué haremos con los bolches de la otra vereda,
que ensucian lo que tocan: Juventudes, Tradiciones, Banderas.

Qué haremos si todos los marxistas sacan Carta de Patria o de Ciudadanía,
municipalizando la total bastardía.

 Pasarles por encima. 
Pasarles por encima.
Pasarles por encima.

Si me pasa algo, si me llega a pasar,
que nadie tenga dudas:
Sólo los sucios bolches y los inmundos
trotskistas me pueden atentar.

Que me van a matar,
que acabarán conmigo,
que Rucci prepárate,
que el cerco está tendido,
que sabemos tus planes,
que lo tenías merecido.

Mientras tanto,
nosotros nunca nada,
nosotros sordos, mudos,
nosotros con lo justo,
nosotros siempre al día,
nosotros sin Taliones,
nosotros, sin esta boca es mía.

Mientras tanto, los traidores están entre nosotros.

En los Monseñores concubinados y en los sacerdotes marxistizados.
En la Prensa corrupta, vacía, cipaya, judía.
En los militares iguales, fraternales, liberales.

En esta Cultura de Quema: bastarda, vencida, blasfema.
En la moral de lo fácil.
En las palabras con su sentido abortado.
Léase: gloriosos montoneros, léase Patria, a secas.

En los Símbolos usurpados: Estrella Federal.
En los que extienden el brazo en alto hacia adelante con los dedos en V, bastardeando el Saludo Romano.

Y hay muchos más damnificados.
Por favor, todos lo sabemos.
Mientras tanto, los traidores están entre nosotros.

Si me pasa algo, si me llega a pasar,
que nadie tenga dudas:
Sólo los sucios bolches y los inmundos trotskistas me pueden atentar.

Yo volveré si muero, si en esencia no muero,
en cada 17 y en cada 1°
en cada peronista, en cada compañero.

En la tranquilidad o en el mate o en el boxeo
en los chicos a cuestas,
si llega el verano.

En las tardes de fútbol
como un hombre cualquiera,
o hablando en la cocina de cosas pasajeras.

Yo volveré si muero, si en esencia no muero,
por la calle Azopardo en alguna asamblea.
En cada metalurgia, tal vez en entreveros,
en lecturas de Rosas o paseos domingueros.

Yo vendré en la emoción de un encuentro fatal
yo vendré junto a Ella y junto al General.
En cada 17 y en cada 1°.
En cada peronista, en cada compañero.

Si me pasa algo, si me llega a pasar,
que nadie tenga dudas:
Sólo los sucios bolches y los inmundos trotskistas me pueden atentar.


APOSTILLA:
El 25 de septiembre de 1973, la organización Montoneros asesinaba al Secretario General de la C.G.T., compañero José Ignacio Rucci. A poco tiempo de aquel doloroso acontecimiento, un poeta del campo nacional recordó al dirigente obrero más leal a Perón con estas "Reflexiones".
Las palabras expuestas por el poeta popular demuestran la indignación, la bronca y el dolor que se vivió en aquel entonces. Sentimiento que no escapó al propio General, quien dijo: "Me mataron a un hijo ... Estos balazos fueron para mí; me cortaron las patas". 
Pero ya pasaron 44 años, y es hora de ir apaciguando las aguas por el bien de la Patria y del Movimiento. Muchos de los "imberbes" de ayer saben que matar a Rucci fue un grave error y que fue un atentado directo contra Perón orquestado por la sinarquía, a la cual siempre fueron funcionales. Hoy la mayoría de ellos están arrepentidos, a los "perejiles" me refiero, no a los "infiltrados".
Además, es hora de poder reconciliarnos con la "tendencia" de "buena fe", ya que ellos tampoco se la llevaron de arriba; caro pagaron su estupidez.