La victoria de Bolsonaro en Brasil desató la histeria progresista, algo parecido a lo que ya hemos vivido en noviembre de 2016 cuando Trump ganó en Yanquilandia. Por izquierda y por derecha la progresía recurrió a su calificativo fetiche desde 1945: “¡Facho!”. Y fue así como pudimos leer en el pasquín socialdemócrata Página/12 que “el fascismo se impuso en el ballottage brasileño”, de la misma manera que desde Clarín, tribuna del medio pelo burgués, Alejandro Borensztein ironizó que “... los brasileños se van a tener que aguantar al facho más grande que haya conocido Sudamérica en los últimos 50 años ...”.
Sin embargo, quien tenga dos dedos de frente sabe que tal calificativo es una falacia. En primer lugar porque el fascismo es una doctrina nacionalista surgida en Italia para los italianos, y Bolsonaro es brasileño y gobernará su país. Y en segundo término porque el flamante presidente carioca no es más que un representante y defensor del capitalismo liberal, y por tanto nada tiene en común con una doctrina tercerposicionista como es el fascismo. El único mérito de Bolsonaro para que lo tilden de "facho" es haber basado su campaña electoral contra la opinión publicada, es decir contra la imposición mediática de la ideología de género, el aborto y el feminismo. Para colmo también osó tomar partido por los trabajadores víctimas de delitos, en vez de ponerse del lado de los delincuentes. Una verdadera “herejía” para mentalidad progresista.
Lo que no entienden estas “mentes iluminadas” es que anhelar la sanción de un delito, o expresar que el aborto es un crimen, o decir que es contrario a la naturaleza la afirmación de que hay “varones con vagina” y “mujeres con pene” no es ser fascista; eso es simplemente tener un poco de sentido común más allá de la doctrina política a la cual se adhiera. El problema de estos “ilustrados” es que siempre priorizan sus ideas por sobre la realidad, lo mismo que los derechos de las minorías en detrimento de las mayorías. ¿No pensaron que esta es la razón por la cual los pueblos les están pasando factura? No, es más fácil para ellos decir que hay “un resurgimiento fascista” y que los culpables son los “pobres de derecha”. No tiene caso, no podemos pedirle peras al olmo. Viniendo de los progres nada debería sorprendernos.
Lo que sí nos debería llamar la atención y preocuparnos, es que varios "compañeros" se hagan eco de la histeria progresista y utilicen el lenguaje del enemigo. Ya desde el resultado en la primera vuelta, cuando Bolsonaro dejó grogui a Haddad, hemos visto la desesperación de estos “compañeros” en las distintas redes sociales por un supuesto “avance facho en la región”. Es cierto que esto no es nuevo, ni es producto exclusivamente de la victoria de Bolsonaro. Sin ir tan lejos, recordemos el artículo publicado el año pasado en Página/12 por Horacio González, quien definió como "neofascismo liberal" al gobierno macrista, término que es una contradicción en sí. Reitero, no es algo nuevo, pero el triunfo del ex militar brasileño generó en estos “compañeros” un brote de histeria de tal envergadura que debería llamarnos a la reflexión.
¿Qué les pasa por la cabeza a estos ”compañeros”? ¿No se dan cuenta que cada día se parecen más a los gorilas? No solo escriben en sus pasquines sino que también utilizan los mismos adjetivos calificativos. ¿No recuerdan que "fascista" y/o "nazi-fascista" era como el gorilaje llamaba al General? ¿Se olvidan que Rodolfo Ghioldi, dirigente del Partido Comunista, llamaba a votar por la Unión Democrática para derrotar al “Eje Nazi Fascista” en la República Argentina? ¡Por favor muchachos! ... ¿Qué son ustedes? ¿Ignorantes, entristas o, como ironizaba el General, adherentes a la “Sexta Internacional”?
Con esto no estoy haciendo apología del término “facho”, ni mucho menos tomando una posición defensista respeto del fascismo. No me corresponde hacerlo porque soy argentino y ello es una cuestión de los italianos. Solo intento advertir el peligro que entraña adoptar el lenguaje del enemigo, para evitar la mimetización con ellos, y sobretodo con sus fines y objetivos. La utilización de la terminología del enemigo implica previamente haber adoptado su cosmovisión. Y allí está la raíz del problema, si nos expresamos como ellos es que pensamos como ellos. Esto es sin dudas la razón de tanta desviación doctrinal que sufrió el peronismo en los últimos cuarenta años. Podemos decir que le colonizaron la cabeza a muchos “compañeros”, y por ello es que ya no piensan ni se expresan como el General sino como sus adversarios. Observen lo que piensan estos “compañeros” respecto de cuestiones fundamentales como la dignidad de la persona por nacer, la familia natural, la educación cristiana en las escuelas y el rol de las FF.AA. y del Estado. Analicen sus interpretaciones respecto de hechos históricos trascendentales como la conquista española en América, las mal llamadas “revoluciones” francesa y rusa, o la II Guerra Mundial. Vean sus publicaciones y cómo se expresan, encontrarán términos como “empoderamiento”, “patriarcado opresor”, “lucha de clases”, “fachos”, “autopercibirse”, además de un uso indebido y estúpido de las letras “e” y “x”. Hagan este ejercicio y solo encontrarán que estos “compañeros” no piensan ni se expresan como Perón, sino como sus enemigos. Piensan y se expresan de acuerdo a la contracultura anglosajona, y por ello también han comprado su relato histórico. Es triste pero es la realidad.
Por ello, quiero aprovechar para invitar a estos “compañeros” a que, en vez de expresarse como Ghioldi o Braden, indaguen un poco cuáles eran los calificativos que el General y Evita utilizaban para referirse a los enemigos internos de la Patria y del Pueblo. Sólo encontrarán "vendepatrias" y "oligarcas". A estos se les podrá sumar el coloquial “gorilas”, término utilizado por nuestra militancia desde mediados de la década del '50. Pero para los peronistas no hay otros ... "facho", "fascista" y/o "nazi-fascista" son términos que siempre usaron en forma despectiva marxistas y liberales, nunca nosotros.
En fin muchachos … Si son boludos, despiértensen y rompan sus vínculos con la "Sexta Internacional". Si son ignorantes, cachen los libros que no muerden. Y si son entristas, cuídense, ya que no serán tratados como compañeros sino como enemigos.

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