martes, 16 de enero de 2018

CUMPLIR EL RITO SIN REALIZAR LA DOCTRINA


¿Qué es lo que ha ocurrido a nuestro pueblo en el aspecto de la conducción? En primer lugar, ¿sabíamos nosotros lo que queríamos?

La mitad de los argentinos eran comunistas o socialistas. La otra mitad éramos de tendencia cristiana; había también una pequeña parte que se conducía según el culto o el rito más que según la doctrina. Nuestros enemigos marxistas fueron haciendo olvidar a la humanidad cristiana su doctrina. Como era más fácil cumplir el rito que realizar la doctrina, todos nos fuimos por la línea de menor resistencia: abandonamos la doctrina y cumplíamos solamente el rito.

Tanto es así, que ahora hacemos el descubrimiento de que hoy en el mundo puede ponerse en ejecución la doctrina social cristiana que hace dos mil años estamos predicando.

Extracto de "Conducción Política" de Juan Domingo Perón (Ediciones Fabro, pág. 238).

APOSTILLA:
De este breve extracto de Conducción Política se pueden sacar varias conclusiones.
En primer lugar, que antes del peronismo la izquierda internacionalista era extremadamente numerosa y que gracias a Perón actualmente sólo puede ganar elecciones en las centros de estudiantes de Sociales y de Filosofía y Letras. Es decir que hoy no tiene representación popular y sólo se limita a tener acogida en los sectores progre burgueses, léase psicobolches. Ergo el justicialismo fue la tumba del marxismo en la Argentina.
También Perón nos enseña que los marxistas son nuestros enemigos. Por tanto quién se dice justicialista no puede adherir al marxismo. Es que son doctrinas totalmente inconciliables, mientras el marxismo es estrictamente materialista y por tanto inmanentista, el justicialismo es profundamente cristiano y por ello trascendentalista. Nosotros nos reconocemos "creaturas" y en consecuencia servimos a Nuestro Señor Jesucristo, ellos no lo hacen así porque tienen la misma soberbia que tuvo Lucifer, quien tras la caída será Satanás y a quien sirven. Y ahí radica nuestra enemistad, en servir a dos señores distintos. Mientras nosotros seguimos al Señor del Amor y nuestro objetivo es la colaboración de clases en la comunidad organizada, ellos siguen al señor del odio y por tanto aspiran al resentimiento revanchista de la lucha de clases. En síntesis, nosotros somos el encuentro armónico, ellos son el enfrentamiento caótico.
Por otro lado, claramente el General se posiciona en la mitad de los argentinos que eran de "tendencia cristiana", pero entre ellos diferencia a los "cristianos doctrinales" de los "cristianos rituales". Los primeros están representados por la inmensa mayoría del pueblo argentino que es cristiano y peronista, los otros son una especie de "cristianos" oligárquicos, que es una contradicción en sí, los cuales sólo le dan importancia a las formas.
Esto no quiere decir que el rito no sea necesario, por el contrario es muy importante, es fundamental. Pero de nada sirve ser celoso del rito si uno tiene un corazón malvado, si no se brinda al hermano que más lo necesita. Recordemos que los fariseos, quienes condenaron a Cristo, eran muy celosos de la "Ley", pero eran pura forma, sus corazones estaban perdidos. Y Cristo por ello los condenó, pero no hizo lo mismo con la Ley. De la misma manera nosotros debemos separar el "Rito" de los "ritualistas". Haciendo analogía podemos decir que los fariseos hacían un ídolo de la "Ley" como estos "cristianos" meramente rituales hacen un ídolo del "Rito". 
En definitiva, son "cristianos neofariseos", representados tanto en las señoras gordas de las "Damas de Beneficencia" como en los chupa cirios que integraron los "comandos civiles" en el '55.
Y justamente, ya que hablamos del '55, vale recordar que el mal llamado enfrentamiento entre "peronistas y católicos", como lo denominan muchos historiadores con fines inconfesables, no fue tal. Ese enfrentamiento fue en realidad una interna entre católicos, entre la mayoría popular de cristianos doctrinales y la minoría oligárquica de "cristianos" meramente rituales.

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