martes, 25 de septiembre de 2018

JOSÉ IGNACIO RUCCI (1924 - 1973) ASESINADO POR SU LEALTAD A PERÓN Y A LA DOCTRINA JUSTICILISTA


"Si me pasa algo"
Reflexiones de José Ignacio Rucci

Qué haremos si los que están se van,
si los que luchan desertan.

Qué haremos si deja el centinela el puesto,
si el enemigo irrumpe en medio de lo nuestro.

Qué haremos Dios, si los que tienen que afirmar refutan,
si los que deben preocuparse no se inmutan.

Qué haremos si los que tienen Fe reniegan,
si los que deben jugarse no se juegan.

Qué haremos si la Memoria olvida,

si vamos por el tiempo como muertos en vida.

Qué haremos si nada vale nada,
si perdemos la cuenta.

Qué haremos si todo da lo mismo,
si la Patria está en venta.

Qué haré yo con mi muerte si se empieza a gastar,
si después de los lutos nadie sale a vengar.

Qué haré yo ya después de muerto,
si nuestros compañeros no marchan por el camino cierto.

Morir,
morir nuevamente.
De nuevo morir,
definitivamente.

Qué haremos con los bolches de la otra vereda,
que ensucian lo que tocan: Juventudes, Tradiciones, Banderas.

Qué haremos si todos los marxistas sacan Carta de Patria o de Ciudadanía,
municipalizando la total bastardía.

 Pasarles por encima. 
Pasarles por encima.
Pasarles por encima.

Si me pasa algo, si me llega a pasar,
que nadie tenga dudas:
Sólo los sucios bolches y los inmundos
trotskistas me pueden atentar.

Que me van a matar,
que acabarán conmigo,
que Rucci prepárate,
que el cerco está tendido,
que sabemos tus planes,
que lo tenías merecido.

Mientras tanto,
nosotros nunca nada,
nosotros sordos, mudos,
nosotros con lo justo,
nosotros siempre al día,
nosotros sin Taliones,
nosotros, sin esta boca es mía.

Mientras tanto, los traidores están entre nosotros.

En los Monseñores concubinados y en los sacerdotes marxistizados.
En la Prensa corrupta, vacía, cipaya, judía.
En los militares iguales, fraternales, liberales.

En esta Cultura de Quema: bastarda, vencida, blasfema.
En la moral de lo fácil.
En las palabras con su sentido abortado.
Léase: gloriosos montoneros, léase Patria, a secas.

En los Símbolos usurpados: Estrella Federal.
En los que extienden el brazo en alto hacia adelante con los dedos en V, bastardeando el Saludo Romano.

Y hay muchos más damnificados.
Por favor, todos lo sabemos.
Mientras tanto, los traidores están entre nosotros.

Si me pasa algo, si me llega a pasar,
que nadie tenga dudas:
Sólo los sucios bolches y los inmundos trotskistas me pueden atentar.

Yo volveré si muero, si en esencia no muero,
en cada 17 y en cada 1°
en cada peronista, en cada compañero.

En la tranquilidad o en el mate o en el boxeo
en los chicos a cuestas,
si llega el verano.

En las tardes de fútbol
como un hombre cualquiera,
o hablando en la cocina de cosas pasajeras.

Yo volveré si muero, si en esencia no muero,
por la calle Azopardo en alguna asamblea.
En cada metalurgia, tal vez en entreveros,
en lecturas de Rosas o paseos domingueros.

Yo vendré en la emoción de un encuentro fatal
yo vendré junto a Ella y junto al General.
En cada 17 y en cada 1°.
En cada peronista, en cada compañero.

Si me pasa algo, si me llega a pasar,
que nadie tenga dudas:
Sólo los sucios bolches y los inmundos trotskistas me pueden atentar.


APOSTILLA:
El 25 de septiembre de 1973, la organización Montoneros asesinaba al Secretario General de la C.G.T., compañero José Ignacio Rucci. A poco tiempo de aquel doloroso acontecimiento, un poeta del campo nacional recordó al dirigente obrero más leal a Perón con estas "Reflexiones".
Las palabras expuestas por el poeta popular demuestran la indignación, la bronca y el dolor que se vivió en aquel entonces. Sentimiento que no escapó al propio General, quien dijo: "Me mataron a un hijo ... Estos balazos fueron para mí; me cortaron las patas". 
Pero ya pasaron 44 años, y es hora de ir apaciguando las aguas por el bien de la Patria y del Movimiento. Muchos de los "imberbes" de ayer saben que matar a Rucci fue un grave error y que fue un atentado directo contra Perón orquestado por la sinarquía, a la cual siempre fueron funcionales. Hoy la mayoría de ellos están arrepentidos, a los "perejiles" me refiero, no a los "infiltrados".
Además, es hora de poder reconciliarnos con la "tendencia" de "buena fe", ya que ellos tampoco se la llevaron de arriba; caro pagaron su estupidez.

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